Hace unos 3 años empecé a correr un poco más enserio.
Todo fue para poder mantenerme en estado para la temporada de montaña.
Como me funcionó, seguí.
Correr es aburrido. No tiene nada de lindo. Salvo el resultado. Y no hablo del puesto en una carrera, sino de lo que provoca en el cuerpo y a la larga, en la cabeza.
Vinieron las carreras. Primero de calle, después de trail, que es muuuuucho más lindo y divertido.
Pero lo que me resultó interesante para escribir esto, fue darme cuenta que corriendo descubrí lugares y vi situaciones que me llamaron la atención lo suficiente como para sacar el celu y sin detenerme, tratar de registrar.
Así nació «Fotos a la corridas. Literal». Un titulo que firmó algunos posteos en Instagram y hoy me trae a armar esta publicación acá.















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